jueves, 11 de noviembre de 2010

Vinícius de Moraes: Para vivir un gran amor

Vinícius de Moraes, apodado O Poetinha (el pequeño poeta), conocido también como el “blanco más negro del Brasil” (o branco mais preto do Brazil) como a él mismo le gustaba definirse, fue una figura capital en la música popular brasileña contemporánea. Su nombre completo era Marcus Vinícius da Cruz de Melo Morais, nació y murió en Río de Janeiro, y como poeta escribió escribió la letra de un gran número de canciones que se han convertido en clásicas. Además de ser el autor de la famosísima Orfeu da Conceição (una adaptación en forma de pieza musical del mito griego de Orfeo, transportado a la realidad de las favelas de Rio de Janeiro) y creador del estilo musical bossa nova, compaginó incansablemente la diplomacia, la música y la literatura. Su poesía permite reconocer dos etapas en su sensibilidad lírica: la primera de total adhesión al cristianismo, con una concepción espiritualista religiosa y mística;  la segunda, de constante aproximación al mundo material, en la que reniega del idealismo anterior. Él mismo dijo que había evolucionado “en el sentido de la liberación de los prejuicios y los hastíos propios de su clase social y del ambiente en que había vivido”.

Siendo un brasileño y habiendo escrito sus poemas en Portugués, la apreciación de su obra nunca podrá ser tan buena cuando sus versos son traducidos al Castellano, de la misma manera en que las letras de las canciones de los Beatles o la prosa de Shakespeare pierden mucho de su sabor y su rima cuando son sometidas a una traducción. Sin embargo, no todo necesariamente se pierde durante el proceso de traducción, ya que puede sobrevivir la esencia del mensaje cuando el traductor ha hecho un buen trabajo. Y tratándose del Portugués, por ser un idioma con muchas similitudes con el Castellano por razones históricas, la esencia del mensaje puede perdurar al traspasar fronteras entre ambas culturas.

Uno de los poemas más conocidos de Vinícius de Moraes, el cual en Brasil es interpretado con la música de bossa nova que le acompaña, es el que veremos a continuación, el cual se dará primero en su versión traducida al Castellano, y en su versión original para que pueda apreciarse mejor el espíritu de la inspiración nativa del autor.




Para vivir un gran amor
Vinícius de Moraes

Para vivir un gran amor,
se necesita mucha concentración y mucha sensatez,
mucha seriedad y y poca risa - para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor,
es menester ser un hombre de una sola mujer;
pues ser de muchas, ¡vaya! Eso es fácil… 
- No tiene mérito alguno.

Para vivir un gran amor,
primero es preciso consagrarse caballero
y entregarse a su dama por entero, no importa cómo sea.

Hay que convertir el cuerpo
en una morada donde se encierre a la mujer amada
y luego apostarse afuera con una espada- para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor, os cuento,
es necesario prestar atención a los “viejos amigos”,
que por querer acapararnos, pueden estropear el gran amor.

Hay que tener muchísimo cuidado
con cualquiera que no esté enamorado,
pues quien no lo está, está siempre preparado
para fastidiar el gran amor.

Para vivir un gran amor, en realidad,
hay que convencerse de que la verdad
es que no existe amor sin fidelidad - para vivir un gran amor.

Pues quien traiciona su amor por vanidad
es un desconocedor de la libertad,
de esa inmensa, indivisible libertad que trae un sólo amor.

Para vivir un gran amor,
“il faut”, además de ser fiel
ser un buen conocedor del arte culinario y del judo
-para vivir un gran amor.

Para vivir un gran amor perfecto,
no basta sólo con ser un buen sujeto;
es preciso también tener mucho pecho -pecho de remero.
Es preciso mirar siempre a la persona amada
como a la primera novia y a su viuda también,
amortajada en su amor muerto.

Es muy necesario tener preparado
crédito para rosas en el florista
- ¡mucho, mucho más que en la modista! -
para complacer al gran amor.
Pues de lo que el gran amor quiere saber,
es de amor, de amor sin medida;
después, un tutuzinho com torresno es un punto a favor…

También puntúa saber hacer cositas:
huevos revueltos, gambas, sopitas, salsas, strogonoffs
- comiditas para después del amor.
¿Y qué hay mejor que ira a la cocina
y preparar con amor una gallina con una rica y sabrosa farofinha,
para tu gran amor?

Para vivir un gran amor
es muy, muy importante
vivir siempre juntos y hasta ser, en lo posible,
un solo difunto, para no morir de dolor.
Es necesario un cuidado permanente,
no sólo con el cuerpo sino también con la mente,
pues cualquier bajón tuyo, la amada lo siente -
y se enfría un poco el amor.

Hay que ser muy cortés sin cortesía;
dulce y conciliador sin cobardía;
saber ganar dinero con poesía - para vivir un gran amor.
Es necesario saber beber whisky,
(¡con un mal bebedor nunca se arriesgue!)
y ser impermeable al qué dirán, que nada quiere con el amor.
Pero todo esto no sirve de nada,
si en esta selva oscura y desorientada
no se supiese hallar a la amada
-para vivir un gran amor.


Ahora veremos el poema anterior en su versión original tal y como fue creado:


Para viver um grande amor
(versión original en Portugés)
Vinícius de Moraes

Para viver um grande amor,
preciso é muita concentração e muito siso,
muita seriedade e pouco riso —
para viver um grande amor.

Para viver um grande amor,
mister é ser um homem de uma só mulher;
pois ser de muitas, poxa! é de colher…
— não tem nenhum valor.

Para viver um grande amor,
primeiro é preciso sagrar-se cavalheiro
e ser de sua dama por inteiro — seja lá como for.

Há que fazer do corpo
uma morada onde clausure-se a mulher amada
e postar-se de fora com uma espada —
para viver um grande amor.

Para viver um grande amor, vos digo,
é preciso atenção como o “velho amigo”,
que porque é só vos quer sempre consigo
para iludir o grande amor.

É preciso muitíssimo cuidado
com quem quer que não esteja apaixonado,
pois quem não está,
está sempre preparado pra chatear o grande amor.

Para viver um amor, na realidade,
há que compenetrar-se da verdade
de que não existe amor sem fidelidade —
para viver um grande amor.
Pois quem trai seu amor por vanidade
é um desconhecedor da liberdade,
dessa imensa, indizível liberdade que traz um só amor.

Para viver um grande amor,
il faut além de fiel,
ser bem conhecedor de arte culinária e de judô
— para viver um grande amor.

Para viver um grande amor perfeito,
não basta ser apenas bom sujeito;
é preciso também ter muito peito — peito de remador.

É preciso olhar sempre a bem-amada
como a sua primeira namorada e sua viúva também,
amortalhada no seu finado amor.

É muito necessário ter em vista
um crédito de rosas no florista
— muito mais, muito mais que na modista!
— para aprazer ao grande amor.
Pois do que o grande amor quer saber mesmo,
é de amor, é de amor, de amor a esmo;
depois, um tutuzinho com torresmo conta ponto a favor…

Conta ponto saber fazer coisinhas:
ovos mexidos, camarões, sopinhas, molhos, strogonoffs
— comidinhas para depois do amor.
E o que há de melhor que ir pra cozinha
e preparar com amor uma galinha com uma rica e gostosa farofinha,
para o seu grande amor?

Para viver um grande amor
é muito, muito importante
viver sempre junto e até ser, se possível,
um só defunto — pra não morrer de dor.
É preciso um cuidado permanente
não só com o corpo mas também com a mente,
pois qualquer “baixo” seu, a amada sente
— e esfria um pouco o amor.

Há que ser bem cortês sem cortesia;
doce e conciliador sem covardia;
saber ganhar dinheiro com poesia — para viver um grande amor.
É preciso saber tomar uísque
(com o mau bebedor nunca se arrisque!)
e ser impermeável ao diz-que-diz-que —que não quer nada com o amor.
Mas tudo isso não adianta nada,
se nesta selva oscura e desvairada
não se souber achar a bem-amada
— para viver um grande amor.




Otro poema de Vinícius de Moraes traducido al Castellano es el siguiente en el que nos habla de la amistad cuando tenemos necesidad de un amigo, no de un amigo ocasional sino de un verdadero amigo, haciendo honor al refrán que dice “el que encuentra un amigo encuentra un tesoro”:


Se necesita un amigo
Vinícius de Moraes

No es necesario que sea hombre,
basta que sea humano,
basta que tenga sentimientos,
basta que tenga corazón.

Se necesita que sepa hablar y callar,
sobre todo que sepa escuchar.

Tiene que gustar de la poesía,
de la madrugada, de los pájaros, del Sol,
de la Luna, del canto, de los vientos
y de las canciones de la brisa.

Debe tener amor, un gran amor por alguien,
o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.
Debe amar al prójimo y respetar el dolor que
los peregrinos llevan consigo.
Debe guardar el secreto sin sacrificio.
Debe hablar siempre de frente y
no traicionar con mentiras o deslealtades.

No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.
No es necesario que sea de primera mano,
ni es imprescindible que sea de segunda mano.
Puede haber sido engañado,
pues todos los amigos son engañados.
No es necesario que sea puro,
ni que sea totalmente impuro,
pero no debe ser vulgar.

Debe tener un ideal, y miedo de perderlo,
y en caso de no ser así,
debe sentir el gran vacío que esto deja.
Tiene que tener resonancias humanas,
su principal objetivo debe ser el del amigo.
Debe sentir pena por las personas tristes
y comprender el inmenso vacío de los solitarios.
Se busca un amigo para gustar
de los mismos gustos,
que se conmueva cuando es tratado de amigo.

Que sepa conversar de cosas simples,
de lloviznas y de grandes lluvias y
de los recuerdos de la infancia.
Se precisa un amigo para no enloquecer,
para contar lo que se vio de bello y
de triste durante el día, de los anhelos
y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.

Debe gustar de las calles desiertas,
de los charcos de agua y los caminos mojados,
del borde de la calle, del bosque después de la lluvia,
de acostarse en el pasto.
Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.

Se necesita un amigo para dejar de llorar.
Para no vivir de cara al pasado,
en busca de memorias perdidas.
Que nos palmee los hombros,
sonriendo o llorando,
pero que nos llame amigo,
para tener la conciencia de que aún estamos vivos.


En cierta forma, Vinícius de Moraes es muy conocido en los países de habla hispana a través de una canción brasileña muy famosa para la cual se utilizó la letra de Vinícius de Moraes y la música del compositor brasileño Antonio Carlos Jobim. En el poema original, los versos decían:


Vinha cansado de tudo, de tantos caminhos
Tão sem poesía, tão sem passarinhos
Com medo da vida, com medo de amar.

Quando na tarde vazia, tão linda no espaço
Eu vi a menina que vinha num passo
Cheio de balanço caminho do mar.


Estas letras para la pieza musical no son muy conocidas ni siquiera en Brasil, y es porque la letra fue cambiada ya que tanto Jobim como Vinicius no estaban conformes con la letra hasta que un día, cuando ambos estaban en el bar Veloso (hoy Garota de Ipanema, en la esquina de Prudente de Morais y Montenegro, actualmente rua Vinicius de Moraes), decidieron rebautizar la canción y dedicar los versos a una muchacha que solía pasar rumbo a la playa:


Olha que coisa mais linda, mais cheia de graça
É ela a menina que vem e que passa
Num doce balanço caminho do mar.

Moça do corpo dourado, do sol de Ipanema
O seu balançado é mais que um poema
É a coisa mais linda que eu já vi passar.


Sí, la canción es La Chica de Ipanema (Garota de Ipanema en Portugués, en Inglés The Girl from Ipanema) una famosísima canción de bossa nova, compuesta en 1962 con la letra de Vinícius de Moraes y la música de Antonio Carlos Jobim. En 1965, Jobim y Vinicius le confesaron a Helô Pinheiro (cuyo verdadero nombre es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto) que ella había sido la musa inspiradora. Cuando ella se casó, Tom Jobim y su esposa Teresa fueron los padrinos de la boda. Helô es dueña actualmente de una cadena de locales de venta de bikinis llamado Garota de Ipanema. En Revelação: a verdadeira Garota de Ipanema, Vinicius de Moraes escribió que ella era:

“o paradigma do bruto carioca; a moça dourada, misto de flor e sereia, cheia de luz e de graça mas cuja a visão é também triste, pois carrega consigo, a caminho do mar, o sentimento da que passa, da beleza que não é só nossa — é um dom da vida em seu lindo e melancólico fluir e refluir constante.”

que traducido al Castellano dice lo siguiente:

“el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante.”

Y aunque el autor de la famosísima Orfeu da Conceição fue obra de Vinícius de Moraes, quizá la canción más famosa dentro de dicha obra no fue de autoría suya. En Español esta canción fue popularizada en tiempos recientes por el cantante mexicano Luis Miguel, bajo el título Mañana de Carnaval, la cual podemos escuchar en su versión e imágenes originales de la película en el siguiente enlace de YouTube:

http://www.youtube.com/watch?v=nVkDfnGobmI&NR=1

La música de Manha de Carnaval es de Luiz Bonfá, mientras que la letra es de la autoría de Antônio Maria Araújo de Morais. Por si acaso alguien quiere cantar la melodía al escuchar la música, he aquí las letras:


Manha de Carnaval
Luiz Bonfá

Manha, tao bonita manha
De um dia feliz che chegou!
O sol no ceu surgiu
E em cada cor brilhou.
Voltou o sonho entao
Ao coraçao.

Depois deste dia feliz,
Nao sei se outro dia virá,
E nossa amanha,
Tao bela afinal amanha
De carnaval.

Canta o meu coraçao.
Alegria voltou. Tao feliz
A manha deste amor.

Manha tao bonita manha!
Na vida uma nova cançao,
Cantando só teus olhos,
Teu riso e tuas maos,
Pois ha de haver um dia
Em que virás.

Das cordas do meu violao,
Que só teu amor procurou,
Vem uma voz falar
Dos beijos perdidos
Nos lábios teus.

Canta o meu coraçao.
Alegria voltou. Tao feliz
A manha deste amor.


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